Bostezar, escupir y toser. Gestos poco educados.


En este articulo que encontré en Internet se expone algunos actos ya tomados como manías en algunas personas, es esencial que se aplique cortesía, respeto y algo de modestia también al expresar cuestiones naturales del ser humano. No digo que nunca las halla hecho solo que en algunos casos se ve feo.

Articulo.

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Es cortés abstenerse de bostezar en presencia de otros, sobre todo con personas a las que se debe respeto, ya que es señal de que nos aburre su presencia o su conversación, o de que se les tienen en poca estima; sin embargo, en caso de necesidad, debe dejarse de hablar, cubrirse la boca con la mano o el pañuelo y ponerse un poco de lado, para no ser visto por los otros al hacerlo; procúrese, sobre todo, al bostezar, no hacer nada que sea inconveniente; no se debe bostezar excesivamente; es muy incorrecto hacerlo con ruido y mucho más el estirarse y erguirse al hacerlo.

No hay que abstenerse de escupir y es feo tragarse lo que debe ser escupido, lo cual puede causar asco.

No hay que tomar la costumbre, sin embargo, de escupir con demasiada frecuencia y sin necesidad, lo que no sólo es muy descortés sino que además repugna e incomoda a todo el mundo. Hay que procurar que esta necesidad ocurra raras veces cuando se está en compañía, especialmente cuando se está con personas a las que se debe respeto.

Cuando se está con personas de calidad o en locales mantenidos limpios, hay que escupir en el propio pañuelo, volviéndose un poco de lado.

Es muy descortés escupir por la ventana, o en el fuego, o sobre los tizones, contra la chimenea, contra el muro o en cualquier otro lugar en el que no se pueda pisar el esputo. También es de mala educación escupir delante de sí en presencia de otros, de modo que se vea uno obligado a ir a buscar el esputo para pisarlo.

Hay que poner mucho cuidado para no escupir sobre los propios vestidos, ni sobre los de los demás: el hacerlo denota una persona sucia o poco cauta.

Existe un defecto no menos considerable y del que debe uno guardarse bien, y es, al hablar, echar saliva sobre la cara de aquellos con quienes se habla; es muy descortés y sumamente incómodo.